Ransomware (¿seguro que tu empresa no está en peligro?)

Lamentablemente, nos estamos acostumbrando a ver noticias constantes de ciberataques desde hace ya demasiado tiempo. Parece que la gente tomó conciencia del problema tras el ataque hace unos meses del ransomware WannaCry gracias a su alta repercusión sobre Telefónica, los centros NHS del Reino Unido y otras organizaciones de todo el mundo (de hecho, las ofertas de empleo se triplicaron en la bandeja de entrada de LinkedIn…).

Es evidente que la amenaza planteada por los ciberdelincuentes está en constante evolución, ya que casi a diario se lanzan nuevos tipos de malware cada vez más inteligentes. De hecho, desde entonces hemos visto múltiples ataques a gran escala en Europa, paralizando los sistemas de información sin discreción.

Todo el espectro de pymes y grandes empresas han sido víctimas de los brotes de WannaCry, de hecho hemos visto como empresas de toda Europa fueron atacadas por un ataque ransomware conocido como “Bad Rabbit”.

¿Pero esto pasa mucho?

Es habitual pensar que son las empresas más grandes con marcas conocidas las que están más expuestas a estos ataques, ya que poseen una gran cantidad de datos, lo que podría ser un objetivo claro para los ciberdelincuentes. Pero en realidad las empresas más pequeñas son más vulnerables a los ciberataques, ya que no cuentan con los recursos, tecnología y formación necesarios para prevenirlos.

El informe sobre el estado global de seguridad de la información de PwC indica que las empresas tienen que desembolsar un promedio de 980.000 € cada año como resultado de violaciones de seguridad cibernética.

Con menos recursos, muchas PYMES corren el riesgo de fracasar si no hacen más para protegerse.

Para hacernos una idea, una encuesta de violaciones de seguridad de la empresa EY indicaba que una cuarta parte de las empresas se ven afectadas por una violación de la seguridad cibernética cada mes. No debemos tomarlo como un dato exacto, pero debería servir como una señal de advertencia para las empresas tanto grandes como pequeñas.

¿Cómo me protejo?

A las PYMES no les queda más remedio que aumentar el presupuesto de defensa de seguridad cibernética, pero mientras eso ocurre, al menos deberían pensar en:

  • Asegurarse de haber instalado software antivirus y antimalware en todos los dispositivos de la organización.
  • Adquirir software de forma legal y, por supuesto, asegurarse de instalar regularmente cada actualización.
  • Teniendo en cuenta que la gran mayoría de los ciberataques son el resultado de un error humano, asegurarse de capacitar a su personal sobre cómo evitar que el negocio sea vulnerable a los ataques.
  • Echar un vistazo a los consejos de SecurityInside.info para PYMES sin dinero.

La mejor opción es emplear expertos

Las empresas que no lo tengan, deberían considerar la contratación de profesionales que tengan la experiencia para defenderse de estos ataques. Hay un número creciente de empresas a las que pueden subcontratar, en caso de que no tengan los fondos para contratar a un Responsable de Seguridad.

En cualquier caso, está claro que el problema está ahí y ha venido para quedarse. Como empresa o PYME no puedes quedarte esperando, el momento de actuar es ahora.

La webcam no deja de mirarme… ¿la tapo?

A pesar de que a día de hoy existe todavía gente que no cree en estas cosas, el espionaje vía webcam es un hecho que ocurre a diario. Atrás quedaron las películas de suspense o los mitos urbanos donde se asustaba a los usuarios de pc para que hicieran un uso responsable de éstos. La webcam no es sólo una herramienta de la que tú dispones, sino que puede ser interceptada, robada o controlada por alguien que accede ilegalmente a tu ordenador. Y, casi aún más importante, también en tu móvil.

Y es que el espionaje no existe sólo en las teorías conspiratorias que hablan sobre Gobiernos que observan a su población. Hace años ya conocimos la noticia de que se usaba el espionaje por webcam para recabar información sobre los usuarios del portal Yahoo en el Reino Unido.

El espionaje va mucho más allá en la actualidad. Ahora, cualquier persona que quiera sacar información puede tener una razón más que suficiente para intentar hacerse con el control de tu cámara. Podrá ser una persona de tu entorno que busca chantajearte, un acosador que quiere observarte o sencillamente un personaje anónimo de internet que pretende conseguir dinero a cambio de información confidencial.

Todo esto toma especial relevancia cuando hablamos de chantaje a menores. Yo soy padre, me preocupa mucho este problema y quiero poner las medidas necesarias para cuando mi enana mayor quiera ser parte activa de las redes sociales.

Pero, ¿cómo sé si me están espiando por mi webcam?

Aunque no es la única manera, puedes poner atención a estos consejos:

  • Luz webcam encendida. No hace falta ser un genio con ésta: si la webcam tiene la luz encendida y tú no estás usándola, ya sabes que hay alguien más que sí lo está haciendo. Pero ojo, algunos ciberdelincuentes saben saltarse ese paso y podrán espiarte por tu webcam sin que la luz se encienda.
  • Mensajes sospechosos, aunque existe la posibilidad de que te espíen sin más, lo normal es que quien lo hace intente sacar algo a cambio. Si no la conoces, te invito a leer la historia de Taylor Cooper a quien chantajearon a través de Facebook, engañándole para que mostrara imágenes íntimas por la webcam. Poco después, se encontró con que dichas imágenes circulaban por Youtube y le pedían mucho dinero si no quería que llegaran a su familia.

La privacidad en internet es un tema complicado, todos tenemos que tener cuidado con las cosas que mostramos en una conversación privada, porque algún día podrían dejar de serlo.

Entonces, ¿cómo evito que me espíen por la Webcam?

  • Escoge un buen antivirus. La exploración que suelen ofrecer para buscar software sospechoso podría advertirte de que alguien está entrando en tu ordenador para espiarte por la webcam, para espiar tu actividad, …
  • Desconecta la webcam. Evidentemente, si está integrada en tu ordenador esta opción no es la más adecuada, y si no lo está podrás pensar que es un fastidio tener que desconectarla cada vez que la usas. El que debe valorar el riesgo es el propio usuario, y por tanto, la elección también es suya. Algunas aplicaciones te permitirán bloquear tu webcam si está integrada en tu ordenador.
  • Tapa la webcam. Ésta es la forma más sencilla de protegerte. Si usas una webcam externa, gírala hacia la pared o tápala con algún objeto, y si está integrada en tu ordenador una simple pegatina bastará para taparla. Así, en caso de que alguien finalmente acceda remotamente a tu ordenador, sólo conseguirá ver una buena pantalla en negro.

Que los ciberdelincuentes están ahí es algo que deberíamos aceptar como inevitable y por tanto deberíamos encarar nuestras acciones a que no nos conviertan en víctimas de chantajes o robos de información. De esta forma, conseguiremos hacer un uso responsable de nuestra webcam, navegando por internet con la tranquilidad de quien se sabe en puerto seguro.

phishing

Phishing: cómo identificarlo

De acuerdo al Código Penal español, un fraude (o estafa) es aquel en el que se usa el engaño para producir un error en otro y conseguir lucrarse con ello. Pero lo que es realmente nuevo y nos interesa si somos de los que usamos el ordenador para cualquier cosa, es el delito considerado como “fraude informático”, especificado en el artículo 248.2 del Código Penal.

En él, se explican las estafas de índole informática:

  1. Los que se valgan de alguna manipulación informática o artificio semejante, consiguiendo transferencias no consentidas de cualquier activo patrimonial.
  2. Los que posean programas informáticos destinados específicamente a la estafa.
  3. Aquellos que usen tarjetas o cheques de viaje o cualquier dato de cualquiera de ellos, realizando operaciones que produzcan un perjuicio en sus dueños.

De esta forma vemos cómo la estafa se ha modernizado y ha avanzado tanto que puede llegar a ser imperceptible para las personas que la sufren. Algunas, de hecho, podrían tardar en darse cuenta de que han sido víctimas de un fraude.

En este artículo hablaremos del phishing

Según Wikipedia, Phishing o suplantación de identidad es un término informático que denomina un modelo de abuso informático y que se comete mediante el uso de algún tipo de ingeniería social, caracterizado por intentar adquirir información confidencial de forma fraudulenta (como puede ser una contraseña, información detallada sobre tarjetas de crédito u otra información bancaria). El cibercriminal, conocido como phisher, se hace pasar por una persona o empresa de confianza en una aparente comunicación oficial electrónica, por lo común un correo electrónico, o algún sistema de mensajería instantánea o incluso utilizando también llamadas telefónicas

El caso más normal ocurre cuando un usuario recibe un email de su banco instándole a dirigirse a una web externa. Dicha web es maliciosa y sirve para recabar los datos del cliente y obtener su contraseña de acceso.

¿Cómo puedo saber que se trata de phising?

Éste tipo de estafas no abarcan sólo el fraude bancario. Pueden vestirse de muchas formas: emails de redes sociales (Facebook, Twitter…), tiendas de productos (cosméticos, ropa, gafas de sol…), encuestas para páginas webs externas. En definitiva,  éstos son los rasgos que suelen tener en común las estafas de pishing informático:

  • Faltas de ortografía o de formato: a menudo estas estafas vienen traducidas de otros idiomas o se han hecho sin considerar el aspecto gramatical. Si ves que aparecen palabras mal escritas y la redacción es pobre y con tiempos verbales extraños, ándate con ojo.
  • Enlaces externos: tal vez la parte más importante de toda estafa de pishing informático. Te intentarán dirigir a otras páginas webs que, aunque tengan la apariencia de ser originales y auténticas, no lo serán.
  • Datos personales: algunas podrán ser peligrosas sólo con el hecho de que entres en ellas, pero la mayoría pretenderán acceder a tus datos bancarios o cuentas personales. En algún momento, te pedirán que introduzcas tus datos de acceso para alguna de tus páginas webs de uso frecuente.
  • Estafador lejano: ocurre cuando el delincuente se hace pasar por alguien que generalmente vive lejos, en algún país diferente al tuyo. Podrás detectarle fácilmente si ya desde el principio el remitente es desconocido.

¿Cómo detecto, interrumpo o denuncio el fraude?

En la entrada en la que hablábamos de delitos informáticos te dimos diferentes opciones para denunciar este tipo de ataques, no dudes en echarle un vistazo si te encuentras en esa situación. Siempre podrás presentarte en cualquier comisaría y te indicarán qué acciones debes tomar, pero mi consejos es:

  • Corta toda comunicación: sea cual sea el tipo de fraude, lo primero que tienes que hacer es cortarlo de raíz.
  • Avisa a tu banco: si es una estafa de tipo bancario y están usando información de una entidad real, lo mejor que puedes hacer es avisarles. A ellos les ayudará en caso de que ocurran más problemas con fraude informático, y a ti te permitirá proteger tu información por si alguien intenta hacerse con ella.
  • Cambia tus datos de acceso: si te has dado cuenta tarde o simplemente quieres estar más seguro, intenta cambiar los datos de acceso que creas que estén en peligro.
  • Algunos servidores de correo electrónico te permiten marcar el correo como posible fraude. Al menos así se evitará que la estafa se extienda.
  • Hazte con una buena aplicación anti-virus y anti-malware que trate de advertirte en caso de que a ti se te pase algún detalle sospechoso.

Recuerda que no sólo es importante el saber cómo actuar tras una estafa, sino también el saber identificarla antes de que ocurra. ¡Toda precaución es poca!

SecurityInside Live: Check Point Cyber Day 2017

La omnipresente transformación digital y el Internet de las Cosas piden cambios fundamentales en el presente y futuro de la ciberseguridad. Los últimos ataques ocurridos a nivel mundial demuestran la necesidad de implementar estrategias innovadoras para securizar las empresas.

Hoy asistimos al Check Point Cyber Day 2017, una jornada dedicada a los CIOs, CISOs, IT Security Managers y todos los interesados en conocer el futuro de la ciberseguridad de la mano de expertos nacionales e internacionales en esta materia.

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App terminada: ¿la subo a producción o hago pruebas de seguridad?

Hace dos días me tocó ir a la ventanilla de Alsa para cerrar un billete de vuelta. Sí, a la ventanilla. Mis argumentos sobre que puedo comprar hamburguesas del mercado con Amazon Prime, la comida del mes en Carrefour, pantalones vaqueros con Vibbo, pedir “taxi” con Uber o “conocer amigas” con Tinder… todo desde mi móvil, no fueron suficientes para convencer a la simpática persona que me atendía de que no tenía sentido que no pudiera hacerlo por internet a estas alturas de siglo.

Hoy en día todas las empresas que quieren estar “a mano” de sus usuarios invierten en apps móviles o web (responsive). Es imprescindible que sean sencillas,  rápidas y con un diseño fabuloso.

Seguro que alguno ya lo ve venir… ¿reconocéis lo que falta?

Seguridad. Cerca del 70% de las vulnerabilidades se encuentran en la capa de aplicación y apenas el 10% de los desarrolladores reconocen haber realizado pruebas de seguridad antes, durante y tras el lanzamiento de las apps [1].

Tampoco es para tanto…?

Quizás parezca que no, pero un error en una aplicación puede derivar en graves violaciones de seguridad. Lo que para un desarrollador puede ser un pequeño fallo, puede ser la entrada a la red interna de la organización y convertirse en el principio de una serie de escalados en horizontal y vertical que terminen con un magnífico acceso de administrador.

Una aplicación que no ha pasado las necesarias pruebas de seguridad puede terminar costando millones al negocio. Todavía me acuerdo de aquella charla de Antonio Ramos (www.leetsecurity.com) en la RootedCON titulada ¿Y si la seguridad afectara al valor contable de la empresa?. Que le pregunten a Yahoo si afecta a las cuentas o no un fallo de seguridad…

Si no te preocupas por la seguridad, quizás deberías preocuparte por la tesorería… ¿Qué tal unas recomendaciones mínimas?

Versiones cerradas, no metas parches de última hora

A veces, con las prisas, metemos características que no están del todo maduras. Tienen que estar aunque no estén demasiado finas, que “ya lo iremos arreglando”. La realidad es que se suele dejar como está, ya que tras la release, una lista de nuevas features está en tu nuevo sprint y no tienes tiempo para arreglar cosas.

Si algo no está pulido, probado y validado, no debería ponerse en producción, a la larga lo agradecerás.

Pruebas de todo tipo (sí, de seguridad también)

Una batería de pruebas es esencial en el desarrollo, pero no hablo de las pruebas funcionales mínimas que realiza el desarrollador conforme escribe código. Haz todo tipo de pruebas, automatiza, audita tu código, incluso busca expertos en QA testing que te enseñen cómo hacerlo.

Nunca dejes de revisar

Las pruebas no deben terminar una vez se publica una versión. Si tienes algo en producción durante mucho tiempo, ponlo a prueba, “putéalo” para que seas tú el primero en encontrar una vulnerabilidad y no el primero en sufrirla.

 

No es tan complicado, no te olvides las pruebas y tus usuarios, tu negocio y tu tesorería te lo agradecerán.

[1] https://www.sans.org/reading-room/whitepapers/analyst/2015-state-application-security-closing-gap-35942